Monday, August 16, 1999

FIU: Universidad X

Publicado el Miercoles, 1 de Julio, 1998, en yara!

FIU: Universidad X

Por Isabel M. Estrada

¿Qué esperamos de una universidad? Se discutía ese tema cuando un estudiante dijo que FIU era la triple A: apática, anti-intelectual y apolítica, y aunque reímos la broma de buena gana, nos pareció tristemente cierto, sobre todo a quienes vinimos buscando una vida universitaria tan ardiente como la dejada en nuestros países -Cuba, por ejemplo-.

No faltó la evocación del fuerte movimiento artístico-literario de la Colina Universitaria habanera; de las polémicas conferencias preparadas contra todas las banderas en la Facultad de Periodismo -quizás la más mediatizada por el régimen-; de las discusiones de tesis sumamente conflictivas, en las cuales, junto a la evaluación, se jugaba la posibilidad de un empleo y hasta de graduarse; de los murales tildados de "hipercríticos", las revistas semiclandestinas, las exposiciones vanguardistas, las discusiones y coloquios sobre las últimas corrientes en teoría literaria, sociología, filosofía; los libros pasados de mano en mano como la verdad; las películas prohibidas, los documentales filmados a escondidas; los festivales de cine y de teatro que dejaban las aulas vacías....hasta las presiones políticas eran disfrutables porque "cuando la censura aprieta el troppo aumenta".

¡Y nos quejábamos tanto! De las bibliotecas llenas de gente y huérfanas de nuevos libros, de la falta de recursos para todo, de la mediocridad de muchos profesores que estaban en sus cátedras por su adscripción ideológica, de la desactualización de algunos programas de estudio, de las dificultades objetivas para la investigación, de la represión.

Pero la universidad era de todos modos un vivero y "en ese vivero pasaron el invierno de los años oscuros los saberes antiguos, esperando mejores tiempos". Y así parece ser también en otros países latinoamericanos: Puerto Rico -sí, Puerto Rico-, Venezuela, Argentina, Colombia....

Esos mejores tiempos son los que esperábamos hallar aquí en Estados Unidos, en FIU, por ejemplo. Pero nos encontramos con la moneda invertida: personalidades impartiendo conferencias en auditorios semivacíos, bibliotecas pletóricas de libros vírgenes, profesores excelentes que no sienten el reto de los estudiantes, libertades sin deseos, recursos sin inquietudes.

No hay movimientos intelectuales o artístico-literarios notables, cuesta movilizar a los estudiantes incluso para temas sensibles, no se lee demasiado, ni demasiado bueno, no hay interés en estudios humanísticos "ociosos", no hay un ambiente de discusión académica en el que los estudiantes puedan tomar parte -podría ser por desinterés, por falta de información sobre los proyectos que están en el aire, por carencia de vehículos para esta discusión, o por....- En fin, no se percibe a FIU como un centro intelectual del que fluyan corrientes de pensamiento que tengan incidencia en la comunidad en que está enclavada, Miami, salvo en algunos temas -como los asuntos cubanos- y aún así en círculos muy reducidos.

Esta percepción, desde luego, no cuenta con el apoyo universal y unánime. Según el profesor de Relaciones Internacionales Damián Fernández "FIU es claramente un foco intelectual en Miami y su reputación como centro de estudios avanzados trasciende la ciudad y alcanza la arena internacional. Y está a la cabeza en áreas como los estudios cubanos".

Otros, como los profesores de periodismo Mario Diament y de geología Grenville Draper, consideran que FIU es sin dudas un sitio de pensamiento porque buena parte del personal académico está envuelto en tareas creativas y de investigación, cada año se ofrece un extenso programa de conferencias, existen algunos grupos de discusión y centros de estudios políticos, económicos, entre otros.

"Los profesores y los estudiantes están activamente entregados a esfuerzos para expandir las fronteras del conocimiento humano", dijo el profesor de filosofía Bruce Hauptli. "En tratar de explicar esos avances al público y en examinar críticamente los viejos y nuevos reclamos del conocimiento y la verdad". Según Hauptli, habría algo terriblemente mal si él tuviera que responder que FIU no es un centro de pensamiento en Miami, porque la naturaleza de una universidad es justamente ser un centro de erudición y creación. La respuesta de algunos estudiantes fue que entonces....hay algo terriblemente mal.

Según Diament que haya lugar para la investigación y la discusión intelectual "no significa que todos los estudiantes participen en una actividad intelectual ni que exista un pensamiento original que fluya desde FIU hacia el exterior".

Y sin dudas, cuando se dice que FIU es la triple A se está pensando en sus estudiantes, quienes son calificados de apáticos y desentendidos de temas culturales, intelectuales y políticos. "Creo que esta percepción es un poco generalizante", opinó Draper. "A mí me han impresionado mucho los estudiantes de los programas de honor, por ejemplo. Aunque, en mi opinión hay un elemento de verdad en esas acusaciones de apatía". Los estudiantes de los programas de honor son, en primer término, minoría, y en segundo, escogidos por sus promedios académicos, los cuales no tienen por qué ser un indicativo de comprometimiento y búsqueda en otras esferas que no sean las directamente relacionadas con su carrera, y, al contrario, más bien se percibe en ellos una fuerte tendencia -sin dudas nacional- a la superespecialización, cuyos resultados para el desarrollo tecnológico pueden ser fantásticos pero para el crecimiento personal y el pensamiento no aplicado son funestos. ¿Cuáles son las causas? Esta es una pregunta cuyas respuestas sólo pueden esbozarse, pero que sería delicioso poder continuar desbrozando.

Algunos, como Draper, creen que las causas de esta carencia de curiosidad intelectual e inquietudes que padecen los estudiantes de FIU, son en buena medida objetivas: FIU es una universidad comunitaria, muchos de sus alumnos viven en sus casas lo cual les dificulta el arrancarse de su trasfondo anterior y experimentar la sacudida intelectual de exponerse a nuevas ideas y personas, a la que sí se ven empujados aquellos que se van a otros lugares a estudiar; en esto incide también un problema de selección: los estudiantes arriesgados y curiosos intentan salir de la ciudad e incluso de la Florida; por otra parte, la mayoría de los estudiantes llega a percibir la universidad como una extensión de los estudios secundarios, y/o como un modo de obtener un mejor empleo futuro, y no como la única oportunidad que van a tener en sus vidas de regocijarse en una aventura intelectual.

"Yo pienso que este cuadro mental les roba a los estudiantes el real beneficio de la educación superior", continuó Draper. "Aunque hay algunos asuntos prácticos, como el hecho de que muchos tengan que trabajar para mantenerse, y por tanto, estén obligados a balancear estudio, trabajo y presiones familiares, lo cual les deja poco tiempo y energía para regocijarse en su curiosidad intelectual".

Hauptli, sin embargo, considera que aunque siempre es bueno incentivar los niveles de interes y compromiso, los estudiantes de FIU no son en absoluto apáticos.

Los estudiantes en cambio, principalmente aquellos más involucrados en ciertos proyectos, sí ven a sus condiscípulos y a sí mismos incluso, con alto escepticismo en cuanto a los niveles intelectuales y a los temas que puedan despertarles el interés, y que no sean pop culture, pues muchos comparten la opinión que uno expresó: "No creo que los estudiantes de FIU piensen mucho acerca de nada".

El espacio no permite extenderse en esta concatenación de elementos, pero siempre queda una posibilidad de continuar el análisis, como conclusión nos interesaría dejar abierta una última interrogante: Si FIU es una universidad comunitaria, sus estudiantes tienen esa poca exigencia con respecto a sus alcances intelectuales -lo que conduce, pero eso es otro fenómeno, a algunas clases y profesores que dejan mucho que desear- y la comunidad no se pregunta demasiado sobre el asunto....¿no será que todo esto tiene algo que ver con el nivel cultural general de la ciudad de Miami, con sus medios de comunicación -ni hablar de los hispanos-, con lo que el público recibe y lo que exige -por ejemplo, de parte de los visitantes que se conforman con hilvanar cuatro frases que saben van a halagar a los oyentes quienes estallarán en aplausos frenéticos-? ¿Y no será además que este "tener que ver" es una serpiente que se muerde la cola pues la ciudad es así porque la universidad es así y viceversa y de nuevo?

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