Tuesday, October 05, 2004

Una de cal, una de arena... y mucha pólvora

Las armas siempre ofrecen señales contradictorias. ¿Será por eso que no es bueno estar en fuego cruzado?

La próxima semana expirará una ley federal que prohíbe las armas de asalto, que la policía y muchos ciudadanos consideran un contínuo peligro en las calles, en manos de criminales o de personas que quieren defenderse de los criminales.

Hasta el momento, el Congreso, de mayoría republicana, está haciendo caso omiso a las solicitudes de renovar la prohibición, mientras es todo oídos para la Asociación Nacional de Portadores de Armas (NRI por sus siglas en inglés), un grupo cabildero de muchísimo poder. Tal es la influencia de este grupo que cuando preguntaron al Senador John McCain por qué se dejaría expirar esta ley dijo porque “NRI rules here” (NRI manda aquí).

Un informe dado a conocer este martes dice que los fabricantes de armas están con el cuchillo en los dientes – bueno, es un decir – esperando la llegada del décimo aniversario de esa ley, ya que ese día es también el de su muerte si el Congreso no actúa antes. Pero, en realidad, no están esperando con las manos cruzadas: ya están tomando los pedidos de rifles semiautomáticos y de los municiones de alta capacidad que volverán a la legalidad.

No puede culparse a la administración de esto, pues ya la vocera de la Casa Blanca ha dicho que el Presidente “apoya la reautorización de la ley actual contra las armas de asalto” y que los líderes republicanos del Congreso conocen bien la opinión del Presidente. Sin embargo, convenientemente, el Congreso republicano se niega a discutir el tema.

En este ambiente, nos enteramos este jueves de que Bushmaster Firearms de Maine, fabricante y Bull's Eye Shooter Supply de Tacoma, concesionario del rifle usado por el francotirador que mantuvo en vilo a la región metropolitana de Washington DC en octubre del 2002, ha decidido llegar a un acuerdo con la corte y dar 2,5 millones de dólares a las familias de las víctimas, aunque esto, según su abogado, no significa admisión de responsabilidad.

Con este acuerdo, Bushmaster – cualquier reminiscencia que el nombre traiga es pura coincidencia – se convierte en el primer fabricante de armas que acepta pagar por los daños causados por la distribución negligente de armas. Tal vez quiera demostrar buena voluntad, en preparación del banquete de la semana próxima.

Un proyecto de ley presentado en el Congreso a principios de este año y que contaba con el más absoluto apoyo del Presidente Bush le hubiera garantizado inmunidad a Bushmaster y el resto de la industria de armas contra este tipo de juicios.... Por suerte, no fue aprobado en el Senado.

Este sábado, 11 de septiembre, vamos a rememorar a las víctimas de la violencia y el sin sentido. Tenemos, basta mirar los periódicos, mucha sangre reciente sobre la cual derramar lágrimas. Me pregunto, ¿qué de bueno añadirán más armas a esta barbarie que ya vivimos?
Hace mucho he escuchado eso de que la vida humana es el valor absoluto y por tanto, un muerto, mil o un millón tienen el mismo peso, causan el mismo dolor. Cuando una niña recibe un balazo en la cabeza dentro de su casa, no importa en qué capital del mundo eso ocurre, para esa familia es el 11 de septiembre. No hay diferencia. Pero quizás los fabricantes de armas saben algo que nosotros desconocemos.