Tuesday, February 05, 2013

Retóricas, Astucias, Convenciones… Pequeñas victorias contra la dictadura


Esta fue la tesis de mi carrera de periodismo, cuando me gradué en 1994 en la Universidad de la Habana: Retóricas, Astucias, Convenciones. Las ideologías profesionales de los periodistas cubanos.

El libro ganó el premio de ciencias sociales del concurso Pinos Nuevos. Una amiga me pasó hace unos días las palabras que escribió recientemente Aurelio Alonso, quien fue jurado del premio. Las pongo debajo.

También otro amigo, Juan Orlando Pérez González, escribió en algún lugar la historia de esta tesis. También las copio debajo.

Un amigo - en realidad, EL AMIGO, Arturo Matute Castro - rescató de alguna manera una copia del libro antes de que se convirtiera en pulpa y me la dio. Gracias al milagro del internet, ahora pongo el libro aquí. De alguna manera, casi 20 años después, se vence a la dictadura... al menos un poquito.

"Hacia 1994 participé en el jurado de la segunda edición de la colección Los Pinos Nuevos y entre los títulos escogidos figuraba la versión resumida de un trabajo de diploma de una recién graduada en periodismo, bien argumentado, con testimonios críticos, un libro polémico, el cual, tras algunas discusiones, llegó a imprimirse con toda la selección que propusimos…, para ser después hecho pulpa. Es un ejemplo que me tocó vivir de manera directa."

"En 1994, Isabel Estrada presentó la tesis titulada “Retóricas, astucias, convenciones. Las ideologías profesionales de los periodistas cubanos”, que completó y validó los resultados de Barreda, Nápoles y Segura.
Isabel Estrada extendió la muestra de su investigación para incluir a periodistas de los principales medios escritos del país: Granma, Juventud Rebelde, Trabajadores y la revista Bohemia, además del Noticiero de Televisión.
Isabel registró la misma contradicción entre ideología y práctica profesional que habían vislumbrado Barreda, Nápoles y Segura: “problemas que afectan a la población” ocupó el séptimo puesto en la lista de temas con más posibilidades de ser incluido en las noticias, y de hecho, fue señalado por el 57.4 % de los periodistas entrevistados como el tema al que los medios de comunicación prestaban menos atención (Estrada 1996: 70-71).
Una interesante novedad en la investigación de Isabel fue una pregunta sobre el concepto de libertad de prensa.
Puestos a escoger entre cuatro definiciones de libertad de prensa, la mitad de los periodistas entrevistados escogió la que rezaba: “Libertad de prensa es la libertad de los medios de comunicación y de los periodistas para escoger el contenido de los mensajes”. Solo un 8.3 % escogió “el concepto burgués de libertad de prensa como la ausencia de censura y la posibilidad de que cualquier partido o grupo con medios económicos pueda publicar un periódico sin ningún obstáculo”, y un aún más reducido 2 % escogió “el concepto Leninista que contempla la libertad de prensa como la emancipación de la prensa del capital, la transformación de las fábricas de papel y las imprentas en propiedad del Estado, y el derecho de cada grupo de ciudadanos que haya alcanzado cierto número de recibir una parte del papel y del correspondiente trabajo tipográfico para la publicación de un periódico”.
Particularmente revelador de la movilidad ideológica de los periodistas cubanos de 1994 es el hecho de que 32.4 % de los entrevistados no consideró satisfactoria ninguna de las cuatro respuestas predeterminadas y prefirió escribir una definición personal (Estrada 1996: 46-50). La tesis de Isabel Estrada ganó un premio nacional de ensayo y fue publicada. Pero poco antes de su lanzamiento, la edición completa fue literalmente secuestrada y enjaulada en oscuros almacenes. Hoy es una rareza bibliográfica, pero la copia original todavía puede ser consultada en la Biblioteca de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, donde ha continuado inspirando a nuevos investigadores.
Isabel Estrada, que había sido elegida mejor estudiante de la promoción de periodismo, fue advertida de que en la ceremonia de graduación, en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, no sería ella quien pronunciaría el discurso a nombre de los graduados, sino la mejor estudiante de la carrera de Información Científico Técnica y Bibliotecología, que había sido ese mismo año incorporada a la Facultad de Comunicación. En realidad, las autoridades universitarias habían decidido impedir que Isabel leyera su discurso, temiendo que contuviera inadmisibles alusiones políticas. Los alumnos de periodismo, después de recoger sus diplomas en el Aula Magna, sabotearon el pequeño espectáculo cultural que seguía en el programa, y se concentraron en el vestíbulo de la Biblioteca Universitaria, donde Isabel, subida a una silla, leyó su discurso entre gritos de “¡Abajo el estalinismo!”, según cuenta la leyenda.
Enlace: http://www.slideshare.net/Isama2/retricas-astucias-convenciones-las-ideologas-profesionales-de-los-periodistas-cubanos